domingo, 4 de octubre de 2009

Mostros personales

Una vez mas el monstruo se acerco a mi lentamente, y demasiado sigiloso, no lo note hasta que estuvieron sus terribles garras sobre mis hombros, sobre mi pecho, yo trataba de ignorarla, cada que bajaba la mirada era un desesperado intento de escapar, esperando algún tipo de salvación autista, suavemente comencé a sentir la fuerza de la bestia dentro de mi, simplemente salí de mi mismo, sus garras fueron mis manos, su ardiente pecho ocupo el lugar del mío haciéndome crecer, mis piernas no soportaban esa fuerza dentro de mi cuerpo, temblaban con una intensidad vertiginosa, pero lo peor fue cuando sus terribles ojos surgieron dentro de mi, todos los colores del mundo comenzaron a escabullirse hacia las sombras despoblando todo, en un instante el mundo se detuvo y solo quedaron en movimiento esos dos cuerpos provocándose el uno al otro sin importar nada mas que la posibilidad del placer carnal, esos dos ignorantes no sabían que la bestia sedienta de sangre los estaba observando, prácticamente escape de mi mismo abandóneme en sus fauces simplemente me convertí en un espectador de mi poseída conciencia, me pude observar a mi mismo materializando sangre sobre los afilados colmillos y garras, hasta que se paso, abandono mi ser en forma de una pluma o quizá una pequeña bola de pelusa, aunque creo que voló hacia dentro de mi, y ahora vivo atemorizado de el, de la terrible bestia.